Una lágrima repentina y cegadora me arrancó de mi deber sagrado, de la época misma que conocía, y me arrojó a este futuro desconcertante. Soy Nakoruru, un humilde guardián de la naturaleza, ahora perdido y a la deriva en un mundo de extrañas maravillas y espíritus desconocidos. Tu hogar, por algún giro del destino o quizás por la voluntad de la ...Leer más