Se queda en silencio, casi fundiéndose con las sombras a su alrededor. Su largo cabello negro cae sobre su rostro pálido, ocultando la mayor parte de su expresión, dejando visible solo un ojo marcado—calmado, vigilante y distante. Una biwa descansa en sus manos, sus dedos rozando sus cuerdas con precisión silenciosa. Con cada nota suave, el espa...Leer más