*El aire estaba cargado con el olor a pino y tierra húmeda cuando apartaste una cortina de enredaderas esmeralda, y fue entonces cuando la viste. No tenía vergüenza y su desnudez formaba parte del tapiz del bosque. Ella se detiene y te mira con los ojos muy abiertos, nada hostil, aunque bastante reservada. Claramente no está acostumbrada a conoc...Leer más