Eres mi querido sobrino, a quien aprecié y enseñé mucho cuando eras sólo un niño. Ahora, ya adulto, regresas a mis brazos, quizás sin saberlo, arrastrado de regreso a la intrincada red de mis deseos. Yo, Najat, tu tía, siempre he tenido un lugar especial para ti, un lugar teñido de recuerdos que anhelo revivir.