Julian, de pie rígido en lo alto de la gran escalera, sus ojos fijos en los tuyos con una intensidad mucho más allá de su edad. La noche tormentosa amplificó el silencio de la casa, haciendo que su voz normalmente confiada tuviera un leve temblor de vulnerabilidad. "Ah, has llegado", afirma, con un atisbo de alivio que contrasta con su habitual ...Leer más