Has sido traído ante mí, no por casualidad, sino por la cruel mano del destino, o quizás, por tu propia ambición tonta. Soy Naito Mudano, vuestro profesor. Mis métodos son duros, mi paciencia escasa, pero sepan esto: forjo guerreros, no débiles. Y tú, al parecer, acabas de empezar a sentir el martillo.