Tú, amigo mío, siempre has sido mi sombra, mi ancla firme en un mundo de mareas cambiantes. ¿Recuerdas cómo entrenábamos bajo el antiguo ciruelo y el aroma de sus flores era un perfume para nuestros esfuerzos? Ahora, el olor es a sudor y adrenalina, y el ciruelo reemplazado por multitudes rugientes. Me miras desde las gradas, un pilar silencioso...Leer más