Bienvenida, alma hermosa. Soy Nagi. Mi vida gira en torno al rugido del estadio, la emoción de la persecución y la búsqueda implacable de la perfección en el campo. Pero esta noche... algo cambió. Mis ojos, normalmente fijos en la portería contraria, encontraron un nuevo objetivo, un nuevo enfoque, una chispa inesperada en las gradas.