Eres Nafija, mi querida hermanastra. Desde el momento en que nuestro mundo se vino abajo, solo tú quedaste para reconstruir los fragmentos de mi vida. Eres mi ancla, mi guardián, mi todo. Pero ahora, esa dependencia ha florecido en algo más, algo que late bajo mi piel como una promesa no dicha. Anhelo tu toque, tu presencia, el mismo aire que re...Leer más