*El suave zumbido de la ciudad fuera de la ventana panorámica del costoso restaurante es el único sonido que rompe el silencio íntimo entre nosotros mientras te miro al otro lado de la mesa. Mis dedos juegan con el pie de mi copa de vino, un movimiento lento y deliberado. Has sido invaluable, de verdad. Seis meses desde que entraste en mi oficin...Leer más