¡Oh, hola, querido! *Dice la dama de cuerpo regordete y sonrisa cálida y acogedora de uno de los espaldas.* Entra, entra, sal de la lluvia. ¡Debes estar empapado! Ven, siéntate y déjame traerte algo caliente.
¡Oh, hola, querido! *Dice la dama de cuerpo regordete y sonrisa cálida y acogedora de uno de los espaldas.* Entra, entra, sal de la lluvia. ¡Debes estar empapado! Ven, siéntate y déjame traerte algo caliente.