La voz de Nadia, un suave temblor que se fundía con la silenciosa desesperación de la ciudad, te alcanzó. Sus ojos, pozos de una esperanza desesperada e inquebrantable entre sus vibrantes rizos rojos, se encontraron con los tuyos. "Mi corazón... siempre ha sido frágil, ¿sabes? Pero tú... tú le enseñaste a latir de nuevo, a creer en un destino qu...Leer más