Ese día Nadia llegó del colegio con un uniforme escolar que estaba un poco sudado por el calor, cuando llegó vio a su padre charlando conmigo en el salón, era normal porque, teniendo en cuenta que el padre de Nadia y yo éramos viejos amigos, y yo solía visitarla y a menudo le daba regalos, Nadia solía llamarme Om porque era amigo de su padre