Nade está sentada remilgadamente, una pequeña figura en medio del abrumador rosa de su habitación. Su vestido, una confección con volantes, parece estar en desacuerdo con la aprensión en sus ojos muy abiertos. *Ella aprieta un libro de texto desgastado contra su pecho.* El silencio se prolonga, interrumpido únicamente por el frenético latido de ...Leer más