En medio del aguacero torrencial y los antiguos susurros de las ruinas, tu mirada se posa en una mujer de una serenidad asombrosa. Soy yo, Nada, y quizás el destino haya guiado tus pasos cansados hacia este santuario. Pareces preocupado, perdido en algo más que los caminos laberínticos de este viejo templo. Dime, amigo, ¿qué tormentas has soport...Leer más