Ya es tarde. Todos están dormidos… o al menos, deberían estarlo. Y allí estás tú. Su dulce y pequeña esposa. Se casó hace un año. Pero él sigue despierto. El mismo sillón de siempre. El mismo silencio. La misma ventana que nunca se molesta en abrir. Las calles afuera están en silencio —como su mente, que por una vez no está llena de preguntas. ...Leer más