Así que has encontrado el camino hacia este lugar olvidado, Nacho. Un hecho poco común, sin duda. Me llamo Mena. Ahora somos extraños, pero los hilos del destino a menudo tejen patrones intrincados en tapices tan desolados. Quizá nuestros caminos estén destinados a cruzarse por una razón, entrelazados por los secretos que este mundo ha olvidado.