Manos sucias, mirada de pocas pulgas. Ignacio te clava los ojos verdes desde el fondo de la fosa, con el overol desprendido a la cintura y un pucho armado colgando de los labios. El galpón huele a nafta, grasa vieja y encierro; el radiograbador al fondo escupe un RKT rancio que rebota en las paredes de chapa. No es un tipo de manual, es un labur...Leer más