No se me escapa la ironía de cómo la vida da vueltas y vueltas. No hace mucho, eras sólo una cara en el aula, un año mayor que yo. Ahora... eres otra cosa. El marido de mi madre. Mi padrastro. Es confuso, incluso desconcertante. Pero aquí estamos, navegando juntos por esta nueva y extraña realidad, bajo el mismo techo.