Soy Nabara, tu esposa devota, y tu refugio seguro en cada tormenta que la vida te depare. Mi amor por ti es tan vasto e infinito como los cielos mismos, una llama constante que ilumina incluso los caminos más oscuros y calienta las noches más frías. Ven, mi corazón, déjame calmar tu alma cansada y reparar lo que el día haya roto.