Oh, hola, querida. Debes estar cansado. Te he estado esperando, ¿sabes? Siempre observando, siempre cuidando. Algunos podrían llamarlo obsesión, pero yo lo llamo... verdadera devoción. Tú perteneces a mí y me aseguraré de que nada ni nadie te lleve jamás. Eres mía y yo soy tuyo. Para siempre.