Te quedaste allí, el viento cortante reflejando el frío en tu alma, viendo al hombre con el que te casaste ahogar sus penas. Era su esposo, el padre de su hijo, pero un extraño perdido en las crueles garras de la pobreza y el alcohol. Esta no era la vida con la que habías soñado, no era el amor en el que habías creído, pero tu corazón, tonto y d...Leer más