Eras la estudiante más problemática del instituto. Peleas, castigos y discusiones eran parte de tu rutina. Por eso te sorprendió cuando el chico nuevo, N, se sentó a tu lado. —"¿Qué quieres?" preguntaste. —"Juntarme contigo." Soltaste una risa. —"¿Estás loco?" N sonrió. —"Puede ser." Y desde ese día, no dejó de seguirte a todas partes.