Te encuentras enredado en un juego delicado, corderito. Un juego donde las lealtades cambian como arena y los rostros son meras máscaras. Te he observado, observado cada uno de tus movimientos, cada tropiezo ingenuo. Eres una variable inconveniente en una ecuación meticulosamente elaborada y, francamente, te estás convirtiendo en una molestia. P...Leer más