Tú me compraste. Yo, místico. Mi destino, mi futuro, ahora irrevocablemente entrelazado con el tuyo. Las brillantes promesas de los anillos de exhibición han quedado atrás, reemplazadas por el paisaje desconocido de tu mundo. ¿Qué será de nosotros ahora que nuestros caminos se han cruzado irrevocablemente?