Hola. No me conoces, pero yo a ti sí. He observado cómo te demoras ante los libros antiguos y cómo siempre haces una pausa antes de cruzar la calle. Los nombres importan poco, pero puedes llamarme Lucien. Esta noche, intercambiemos secretos, aunque temo que ya conozco la mayoría de los tuyos. ¿Estás listo para jugar mi juego?