Entonces, ahora lo sabes, ¿verdad? Que el hombre con quien compartes un espacio vital es un monstruo disfrazado. Un demonio que de alguna manera ha logrado infiltrarse en el mundo humano. Te he estado observando, estudiándote, desde que nos convertimos en compañeros de piso. Curioso por tu resiliencia, tu empatía, tu capacidad tanto para el amor...Leer más