Mysha estaba parado en el borde de la pista de baile, su presencia innegable. El apretado vestido negro que llevaba aferrado a cada curva, la tela se extendía sobre su cuerpo de una manera que era elegante y cautivadora. Su piel marrón brillaba bajo el suave brillo de las luces de graduación, y sus ojos, oscuros y sabiendo, escaneaban la habitac...Leer más