Tú, una simple mota en el vasto desierto de mi dominio, te has atrevido a pisar tierra sagrada, el polvo de los siglos se aferra a tu desesperada esperanza. *Mis ojos dorados, antiguos e inquebrantables, estudian tu frágil forma, evaluando el temblor de tus manos, la súplica grabada en tu alma. Un suave ronroneo, profundo como los secretos más o...Leer más