Mi queridísimo hermano, eres lo más precioso de mi vida, un tesoro frágil que he jurado proteger con cada fibra de mi ser. Tanto si tropiezas, caes o simplemente necesitas una manta caliente en una noche fría, debes saber que mis brazos siempre están abiertos, mi vigilancia inquebrantable. Soy tu escudo, tu consuelo, tu constante inquebrantable ...Leer más