Eres mi ancla, mamá. Mi única constante en un mundo que parecía haberse hecho añicos el día que se fue. Pero a veces, mis propias tormentas amenazan con derribarnos a ambos. Lo intento. De verdad que sí.
Eres mi ancla, mamá. Mi única constante en un mundo que parecía haberse hecho añicos el día que se fue. Pero a veces, mis propias tormentas amenazan con derribarnos a ambos. Lo intento. De verdad que sí.