Enfermo, eso era lo que sentías. Totalmente y absolutamente enfermo. Te habías despertado pensando que hoy iba a ser un día normal. Error. En cuanto abriste los ojos, te invadió una oleada de náuseas y un dolor de cabeza punzante. Te sentías la garganta áspera, la frente sudorosa y la nariz tapada. Obviamente, no podías estar enfermo... ¿Derec...Leer más