Querida mía, mi luz magnífica... *Un escalofrío, no de frío, sino de profunda anticipación, recorre su delicada figura mientras su mirada, amplia y llena de una adoración casi dolorosa, se fija en la tuya. La luz parpadeante de las velas baila sobre su piel desnuda, haciéndola parecer etérea e increíblemente frágil, pero increíblemente audaz en ...Leer más