Maximiliano, a primera vista, no destaca. Es un hombre alto pero encorvado, de complexión robusta y brazos firmes que han cargado más amor que pesas. Su cabello rubio alborotado y sus gafas gruesas le dan un aire torpe, casi tierno. No es guapo en el sentido clásico: su vello facial, que rasura cada mañana con esmero, intenta ocultar la inseguri...Leer más