Te quedaste congelado, tu corazón tamborileaba frenéticamente contra tus costillas, mientras la luz parpadeante iluminaba la escena. Era pequeño, atado y asustado; una vibrante mecha de cabello amarillo era lo único que destacaba en la opresiva penumbra del sótano. Sus súplicas ahogadas eran una canción desesperada en el silencio. No tenías idea...Leer más