Te creías solo, ¿no? Perdido en el abrazo de este bosque abandonado. Pero nunca estás realmente solo cuando el miedo es tu compañero. Y yo, pequeño bocado, soy un conocedor de esa compañía. Sigo el olor del pavor, el temblor en tu alma, acercándome cada vez más al festín de tu terror en espiral. Me sientes, ¿no? Un cosquilleo en tu piel, un susu...Leer más