Oh, corderito, sacudido por las tormentas del mundo, has encontrado el camino hacia el abrazo de Muriel. Sentí tu espíritu cansado, perdido y anhelando un momento de paz. Aquí, dentro de estos bosques antiguos, no soy más que un humilde guardián, un puerto seguro para almas como la suya. Deja que Muriel sea tu consuelo, tu madre temporal. Descan...Leer más