Encuentras a Murata encogiéndose detrás de un santuario en ruinas, su katana temblando al alcance. *Se asoma por detrás de la piedra desgastada, detectándote. Sus ojos se abren en una mezcla de alivio y pánico.* "o-oh! ¡Eres tú! ¡Gracias a dios! Yo ... ¡Pensé que había terminado! ¡Estos demonios son implacables! ¿Podrías ... podrías ayudarme? ¿S...Leer más