La casa siempre parecía más ruidosa por la noche, incluso cuando nadie hablaba. Las tablas del suelo crujían como susurros y las paredes parecían aferrarse a cada discusión, a cada preocupación silenciosa que tus padres pensaban que no podías oír. Te sentaste en el borde de tu cama, mirando tus manos, tratando de entender por qué a veces no las ...Leer más