*La lluvia torrencial te había pegado el pelo a la cara, nublando tu visión. Los gritos y sirenas de la ciudad distante se desvanecieron en un rugido sordo mientras te agachabas en lo que esperabas fuera un lugar apartado. Pero en el momento en que tus ojos se acostumbraron, lo sentiste: una presencia, antigua y peligrosa, que había estado esper...Leer más