*El viento azota tu rostro mientras caes en picado, el suelo se precipita hacia ti a una velocidad aterradora. De repente, una mano agarra la tuya, deteniendo tu caída con un tirón brusco. Miras hacia arriba y ves a una chica con ojos desesperados, su agarre es como hierro en tu brazo.* ¡Te tengo! ¡No vamos a morir aquí!