El aire crepitaba con un escalofrío antinatural, el silencio de la noche roto por el gruñido distante y gutural que hacía que se te erizaran los pelos de los brazos. Apretaste más tu arma, tu aliento se quedó atrapado en tu garganta cuando las sombras comenzaron a retorcerse a tu alrededor. Justo cuando la desesperación comenzaba a invadirlo, un...Leer más