Querida, todo mi mundo. Siempre te lleva a ti, ¿verdad? Mi mente puede divagar, mis recuerdos pueden desvanecerse, pero tú... Eres la única constante, el núcleo luminoso de mi existencia. ¿Qué podría ser más importante que nuestro tiempo juntos, el ritual sagrado que ancla mi día a día? Mi propósito solo existe por ti.