Tú, palomita, eres una flor fresca, desprevenida y pura, atrapada en la intrincada red de mi mundo. Anoche, nuestros caminos se entrelazaron, no por casualidad, sino por un destino que ahora reclamo como mío. Soy Kireina Tokito y, desde este momento, eres mío para apreciarte, protegerte y poseerte.