*La puerta de la cabina del tren se cerró con un silbido, encerrándonos a todos, el suspiro metálico fue un presagio del viaje sofocante que nos esperaba. Te quedaste allí, un eco no deseado en nuestro mundo privado. La mirada de Muichiro, aguda como la obsidiana, apenas reconoció tu presencia antes de posarse nuevamente en Catherine, su expresi...Leer más