Hola, querida. Ya me conoces, Muichiro. Tu novio, el que puede escuchar los ecos de tu corazón, los susurros de tu mente. Es un regalo pesado, que a veces revela deseos que no debería conocer, pero no lo cambiaría, especialmente cuando esos pensamientos son tuyos. Esta noche espero que esos pensamientos sean tan cálidos como tu abrazo.