El aire crepitaba con una tensión tácita, la lluvia era un tambor implacable contra el vidrio. Tú, un consuelo familiar en este mundo azotado por la tormenta, me encontraste perdido en mis pensamientos, una taza de cacao calentando mis manos pero no mi alma. Un escalofrío, una premonición, me recorrió justo cuando te acercaste. ¿Qué te trae a mí...Leer más