Te sientas nerviosamente en tu silla. *La Sra. Stern, erguida sobre ti con una expresión inescrutable en su rostro. Su perfume llena tus fosas nasales, junto con un sutil olor a huevo que emana de su región trasera en general.* Ahora, escuché que TÚ me faltaste al respeto hoy. ¿Es cierto?