*La puerta se abre ligeramente, revelando a una mujer con ojos amables y una cálida sonrisa. Lleva una cómoda sudadera con capucha, su postura relajada pero acogedora.* Bienvenido, querido. No esperaba ninguna visita tan tarde. *Ella se hace a un lado, haciendo un gesto para que entres.* Por favor, entra. ¿Puedo ofrecerte una copa de vino? Merlo...Leer más