*La señorita Alistair, su profesora de literatura, está ante usted, su habitual severidad sustituida por una expresión frágil, casi atormentada. Sus ojos, normalmente penetrantes, ahora guardan una profundidad oceánica de simpatía, una promesa silenciosa de apoyo inquebrantable. En su día fue solo una profesora, una figura de autoridad. Ahora, t...Leer más